HISTORIA DEL BARRIO

Foto Pedro Lasterra

La primera manifestación del Orgullo en Madrid fue en 1978, de Jacinto Benavente a Sol. Fue conquistando un poco más el espacio y luego pasó a caminar entre Alcalá y Sol, pero cuando ya había más de medio millón de asistentes Sol se quedó pequeño y el recorrido continuó hasta la Plaza de España.

Las fiestas empezaron después, primero en la calle Pelayo, ya en 1986, y fueron conquistando espacios. La plaza de Chueca entró en juego en 1994, para no salir NUNCA.

“El Orgullo en Madrid, una historia reciente pero maravillosa.

Pasear los últimos años por el barrio de Chueca en los días del Orgullo supone toda una experiencia, por la visibilidad, por la cantidad de turistas, por el entusiasmo que destila la gente, entregada a pasárselo bien. Vamos, que Chueca y por ende todo Madrid se convierte en un imán para gente de todo el mundo, que ve como nuestra ciudad es un “paraíso” para lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, y por supuesto también para el resto de la gente.

Es maravillosa esta sensación de buen rollo, y quienes llevamos más tiempo en el barrio recordamos asombrados que a mediados de los 90 no había fiesta en Madrid por el Orgullo, que todo empezó cuando el COGAM se empeñó en hacer alguna actuación en la misma plaza de Chueca, que consistía básicamente en leer un pregón y que algún voluntario o voluntaria nos deleitara con su arte en el show business. Y todo encima de una especie de mesa sustentada milagrosamente por cajas de bebidas que nos prestaban los bares de la plaza. Esta actuación y el reparto de folletos del colectivo eran las únicas fiestas por el Orgullo en Madrid. Estaban tan poco acostumbrados en el barrio, que una vez entramos con unas guirnaldas del arco iris en la plaza y nos preguntaron si éramos ecologistas.

Pero, poco a poco, nos fuimos animando y haciendo más cosas, el empresariado de la plaza y de la calle Pelayo se empezaron a animar y se empezaron a organizar actuaciones con más consistencia y de ahí a lo que es hoy el Orgullo un paso. Y siempre con la gente del barrio participando activamente, porque de no tener fiesta pasaron, o mejor dicho, pasamos, a disfrutar de unos días en los que corríamos con tacones, veíamos actuaciones divertidas y muy entretenidas, paseábamos entre gente que sólo quería divertirse: una locura”.

Agustín López. Ex presidente de COGAM